Afganistán busca a los desaparecidos entre los escombros tras el devastador terremoto con más de un millar de muertos: «Perdí a trece miembros de mi familia»

El seísmo sorprendió a la gente mientras dormía, con escaso tiempo para huir al exterior de sus endebles viviendas de adobe en estas remotas provincias montañosas. Leer

Afganistán busca a los desaparecidos entre los escombros tras el devastador terremoto con más de un millar de muertos: «Perdí a trece miembros de mi familia»

El seísmo sorprendió a la gente mientras dormía, con escaso tiempo para huir al exterior de sus endebles viviendas de adobe en estas remotas provincias montañosas. Leer

Afganistán continúa entre la consternación y la esperanza con las labores de búsqueda de supervivientes entre los escombros tras el devastador terremoto que dejó más de un millar de muertos y 1.500 heridos en la provincia Jost (este), cerca de la frontera con Pakistán. En una reunión de emergencia el Gobierno ha anunciado una ayuda de 10 millones de euros para los damnificados.

Según las informaciones recogidas por la agencia estatal afgana de noticias, Bakhtar News Agency, la cifra de víctimas no incluye a los muertos en otras zonas de la provincia de Paktika y de la adyacente Jost, donde se situó el epicentro del seísmo, por lo que el balance conjunto podría ser muy superior.

Las autoridades de la provincia afgana de Paktika, la más afectada por el terremoto de magnitud 6,1 en la escala abierta de Richter registrado el martes, han trasladado una petición «desesperada» de ayuda para hacer frente a las consecuencias del seísmo.

El director del servicio provincial de Sanidad, Hekmatulá Esmat, ha subrayado que hasta ahora sólo ha llegado ayuda entregada por las autoridades instauradas por los talibán y ha agregado que se necesitan con urgencia comida, agua potable y cobijo, según ha informado la cadena de televisión afgana Ariana.

Así, ha destacado que al menos 3.000 familias necesitan «urgentemente» ayuda humanitaria, después de que el líder de los talibán, el mulá Hebatulá Ajundzada, hiciera el miércoles un llamamiento a la comunidad internacional para que ayudara a las autoridades a atender a los damnificados.

El seísmo sorprendió a la gente mientras dormía, con escaso tiempo para huir al exterior de sus endebles viviendas de adobe en estas remotas provincias montañosas.

«Solo pude rescatar a dos de mis hijos y a mi esposa, porque había demasiado polvo y escombros en el suelo», contó Sawar Khan, uno de los sobrevivientes de la peor catástrofe de este país en décadas, tendido en una cama, con lesiones en su pierna derecha y en la cabeza, un golpe que le impedía «hablar bien».

«Perdí a trece miembros de mi familia, incluyendo a mi madre, mis hermanas, y cuatro de mis hijos. Mi esposa y mi hija están hospitalizadas en otra sala», relata Sawar Khan, junto a su hijo Dadullah, mientras recibe atención en una sala de un hospital en el distrito de Urgon, en la provincia afgana de Paktika.

En el vecino distrito de Gayan, uno de los más afectados, muchos supervivientes tuvieron que pasar la noche a la intemperie, con hogueras y alguna manta para poder combatir el frío, mientras niños en grupos lloraban desconsolados.

Los cuerpos amortajados de cinco menores, u otros de varios adultos esperaban sobre camastros a ser llevados por sus familiares para los ritos funerarios. Algunos supervivientes recorrían las ruinas de sus viviendas, separando sin ánimo escombros y vigas.

Un vecino de la provincia de Paktika camina entre las ruinas provocadas por el seísmo.EFE

Los hospitales de las provincias de Paktika, Khost, y localidades vecinas, trabajan al límite atendiendo a los cientos de heridos de la tragedia, al tiempo que las familias cavan las tumbas para los funerales masivos de las víctimas.

«Se espera que el número de víctimas aumente a medida que los equipos de rescate lleguen a las aldeas más afectadas donde las personas permanecen atrapadas entre los escombros», indicó hoy en un comunicado el Comité Internacional de la Cruz Roja, que presta en este momento ayuda vital al país asiático.

Afganistán, que ya estaba muy necesitado de la asistencia de las agencias de socorro, se encuentra inmerso en una crisis humanitaria desde la llegada de los talibanes al poder hace casi un año, una situación que empeoraron las sanciones internacionales.

«Este último terremoto es otra tragedia horrible para Afganistán, como si no fuera suficiente. Se produjo en un contexto sombrío en el que más del 50 por ciento de nuestra gente necesita urgentemente asistencia humanitaria», señaló en un comunicado el secretario general de la Media Luna Roja Afgana, Mohammad Nabi Burhan.

Los afganos ya luchaban por recuperarse de las heridas y la devastación de décadas de guerra, sequía severa, dificultades económicas extremas e inundaciones. Ayer precisamente éstas causaron la muerte de 400 personas en diferentes provincias de Afganistán, según ha informado el canal afgano Tolo News.

Afganistán suele sufrir terremotos, especialmente en la zona conocida como Hindu Kush, de gran actividad sísmica y habitual punto de origen de movimientos telúricos en la región.

Algunas de las mayores catástrofes en Afganistán provocadas por terremotos ocurrieron en 1998 en el norte del país, cuando en febrero dos terremotos de 5,9 y 6 grados causaron la muerte de unas 4.000 personas. Pocos meses después, a finales de mayo, un seísmo de 7 grados volvió a sacudir la zona y causó unos 5.000 muertos.

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