Guillermo Lasso extiende el estado de excepción tras sortear la Asamblea opositora

El presidente gana tiempo cambiando un decreto por otro cuando la oposición iba a derogar el primero Leer

Guillermo Lasso extiende el estado de excepción tras sortear la Asamblea opositora

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Ecuador La confederación indígena mantiene el paro nacional y planea la toma de Quito Latinoamérica Ecuador declara el estado de excepción ante las protestas indígenas, que dejan al menos 43 heridos

Jugada política de Guillermo Lasso contra el paro nacional. Ya había comenzado la sesión parlamentaria durante la cual la oposición se había reunido en torno al correísmo para derogar el estado de excepción cuando el presidente se adelantó con una maniobra de última hora: derogó el decreto ejecutivo número 455 para publicar el 459, con el cual extendía el polémico estado de excepción no solo a Pichincha (que incluye Quito), Imbabura y Cotopaxi, como en el primero, sino también al Chimborazo, Tungurahua y Pastaza.

El objetivo presidencial es limitar el impacto del paro nacional en su octava jornada y evitar la toma indígena de Quito. Los dirigentes de la Confederación de Nacionalidades Indígenas del Ecuador (Conaie) pretenden no sólo repetir el impacto de las protestas de 2019, también derribar al gobierno. La agenda de reclamos también es parecida: la Conaie exige como principal demanda la congelación y disminución del precio de la gasolina. Las medidas propuestas hasta ahora por el gobierno fueron calificadas como «irrisorias» por los indígenas.

En contra del gobierno pactaron el grupo parlamentario de la correísta Unión por la Esperanza (Unes), mayoritario en la Asamblea, así como radicales del partido indígena Pachakutik y los disidentes de Izquierda Democrático, junto a varios independientes. Entre todos sumaban en torno a 80 diputados, 10 más de los necesarios para derogar un decreto que ya no existía.

«Nuevo decreto, jugada maestra. El gobierno gana tiempo, pero ¿hasta cuándo?», destacó el analista Pedro Donoso.

La votación se realizó cuando ya se contaba la primera víctima mortal. Tres personas se cayeron por una quebrada cuando intentaban entrar a la capital por el norte y una de ellas murió. El Ministerio de Interior negó que el accidente se hubiera producido durante una intervención policial.

Previamente a la votación, Guillermo Lasso insistió en que estaba dispuesto a evitar la toma de la capital. «¡El Ecuador elige la democracia, nunca el caos! Como presidente busco siempre el diálogo, pero no voy a permitir que afecte a quienes desean trabajar. Estoy aquí para cumplir con los compromisos que tengo con el país y defender la capital», adelantó el presidente.

El dirigente conservador, que lleva apenas un año en el poder, mantiene una mano conciliadora extendida a los rebeldes, aunque asegura que no dimitirá, tal y como exigen los manifestantes. Lasso se quejó de que sus intentos para entablar un diálogo con las organizaciones indígenas y sociales no han encontrado eco.

La situación en Quito es de alta tensión, tal y como ya sucediera en las protestas de 2019, en las que se produjeron enfrentamientos violentos y la quema de buena parte de la Contraloría. La Policía allanó la Casa de Cultura, habitual refugio de los indígenas, para dificultar la logística de los rebeldes.

Al frente de la marcha está el polémico líder de la Conaie, Leonardo Iza, cuya detención temporal acentuó aún más los ánimos. Iza pertenece al sector más radical, que coincide con la agenda antigubernamental del correísmo, cuyo líder, el ex presidente Rafael Correa, permanece prófugo de la Justicia tras ser condenado a ocho años de cárcel por corrupción.

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