Se hunde el icónico palacio flotante Jumbo días después de zarpar desde Hong Kong

Arruinado por las deudas y tras la estocada mortal de la pandemia de Covid, el barco se hundió en el Mar del Sur de China y nadie ha podido explicar qué ocurrió Leer

Se hunde el icónico palacio flotante Jumbo días después de zarpar desde Hong Kong

Arruinado por las deudas y tras la estocada mortal de la pandemia de Covid, el barco se hundió en el Mar del Sur de China y nadie ha podido explicar qué ocurrió Leer

El final del Jumbo es como una metáfora del futuro sombrío que le espera a Hong Kong: un palacio flotante navegando hacia el horizonte bañado por un océano gris, dejando atrás casi 50 años de historia. Arruinado por las deudas y con la estocada de muerte de la pandemia, el barco engalanado con florituras tradicionales chinas, que llegó a ser el restaurante de mariscos predilecto de la élite de Hong Kong, fue remolcado de su anclaje en la costa sur de la isla para no volver nunca más.

Eso ocurrió la semana pasada. Pero el Jumbo, que así se llamaba este palacio de casi 80 metros de largo y tres pisos, que alguna vez fue el restaurante flotante más grande del mundo, nunca arribó a ningún otro puerto. El domingo se hundió en el Mar del Sur de China. Nadie ha podido explicar qué ocurrió exactamente.

La versión oficial dice que el naufragio se debió a condiciones climáticas adversas, sin especificar cuáles. Mientras que en Hong Kong hay muchas voces que apuntan a un hundimiento intencionado porque el Jumbo era muy costoso mantener a flote. «Se ha hundido a una profundidad de más de 1.000 metros, lo que hace que sea extremadamente difícil realizar trabajos de rescate», reza el comunicado de Aberdeen Restaurant Enterprises, la empresa propietaria del barco.

El restaurante fue inaugurado en 1976 por el difunto Stanley Ho Hung-sun, el más famoso de los magnates de los casinos en Macao, quien se gastó más de 30 millones de dólares hongkoneses (alrededor de cuatro millones de euros) en darle forma de palacio imperial chino. El restaurante también incluía una barcaza para tanques de mariscos, un barco cocina y ocho pequeños transbordadores para llevar a los visitantes desde los muelles cercanos.

Dos barcos remolcan el Jumbo, el pasado 14 de junio.JEROME FAVREEFE

El Jumbo se convirtió rápido en una de las atracciones más turísticas de la ciudad y por sus elegantes salones pasaron comensales de renombre como la reina Isabel II, el ex presidente estadounidense Jimmy Carter o la estrella de Hollywood Tom Cruise. También fue el escenario de muchos rodajes, tanto de películas internacionales como de habla mandarín.

Famoso por sus mariscos exclusivos y caros, el negocio fue decayendo desde 2013, arrastrando pérdidas de más de 12 millones de euros. Ninguna empresa quería hacerse cargo y los prolongados cierres y confinamientos de Hong Kong, que sigue la inmutable estrategia de Covid cero promulgada por Pekín, terminó por sepultar las esperanzas de reflotar el restaurante.

El pasado martes, el Jumbo fue remolcado. Aunque la empresa dueña del buque nunca desveló su lugar de destino. El lunes por la noche se informó que el barco se había hundido muy cerca de las disputadas Islas Paracel, uno de los muchos reclamos territoriales que los países del Sudeste Asiático y China tienen en esas aguas del Mar del Sur de China, enclave vital para el comercio marítimo internacional.

«Nadie resultó herido, pero los esfuerzos de remolque para salvar la embarcación fueron en vano», dice el comunicado de Aberdeen Restaurant Enterprise, que agregó que el buque había sido inspeccionado minuciosamente por ingenieros marinos y se instalaron vallas publicitarias antes de zarpar.

Nada más conocerse la noticia, varios medios de Hong Kong compartieron las sospechas de muchos ciudadanos sobre si el hundimiento del Jumbo había sido un accidente porque se sabía que el restaurante flotante no estaba construido para adentrarse en mar abierto.

Met Warn, una organización meteorológica de Hong Kong, ha asegurado que según sus registros meteorológicos del fin de semana, había vientos del sur de leves a moderados cerca de las Islas Paracel, el viento y las olas eran suaves y no había fuertes lluvias en ese momento, lo que contrasta con la versión oficial de hundimiento por «condiciones climáticas adversas».

Algunos internautas acusaron a los propietarios del barco restaurante de hacer que se hundiera deliberadamente para no tener que soportar más sus altos costes de mantenimiento, mientras evitaban las críticas por desguazar un barco que ha sido una parte visual importante del crecimiento de Hong Kong hasta llegar a ser uno de los centros financieros del mundo. Ahora, el hundimiento del Jumbo ahonda de forma cómica y metafórica en la situación de una ciudad enjaulada por la represión de Pekín contra unas libertades cada vez más extintas y aislada del resto del mundo por las restricciones pandémicas.

Deja una respuesta